Bentley Batur Convertible: El capricho sin límites
La división Mulliner de Bentley ha presentado su última obra maestra: el cuarto Batur Convertible que sale de su taller. Lejos de ser otro juguete de lujo para millonarios, este coche es el proyecto personal de Sonia Breslow. Coleccionista con varios Bentley de la "continuation series", Breslow consideró que la paleta y los materiales estándar de fábrica eran demasiado limitados para su visión.
El resultado es una demostración vívida de lo que ocurre cuando una clienta tiene tiempo, presupuesto y la obstinación suficiente para obsesionarse con cada detalle. La carrocería luce el primer esquema de pintura triple de Bentley, con tonos creados exclusivamente para ella: Breslow Blue y Midnight Breslow Blue. Para rematar el conjunto, una línea plateada pintada a mano de 6 mm recorre el capó, subrayando el interminable perfil delantero del coche. Por primera vez en la marca, incluso la capota de lona fue teñida para igualar el color de la carrocería, eliminando cualquier disonancia visual que pudiera molestar a un verdadero sibarita.
Pero la auténtica extravagancia está en el interior. Al abrir las puertas, Breslow ve su firma proyectada sobre el asfalto, gracias a la precisión de más de 400.000 microespejos. En el habitáculo, Bentley estrena su primer uso de platino impreso en 3D. Este metal precioso no se desperdició en grandes superficies: se moldeó con delicadeza para el marcador central del volante y los mandos de los aireadores, aportando una dosis final de opulencia minuciosa a un ambiente ya de por sí exclusivo.
Bajo capas de cuero, Alcantara y platino, se esconde el icónico motor W12 de Bentley. Con 740 caballos, recuerda que esto sigue siendo un coche, no solo una pieza de diseño interior de precio astronómico. Breslow lo ha bautizado como su "coche para siempre", así que es poco probable que esta joya única acabe pronto en el mercado de segunda mano. El proyecto confirma que para Mulliner no existen límites: solo la imaginación del cliente y las sumas astronómicas necesarias para convertir un automóvil en una galería rodante.