Bertone Runabout: Futurismo Clásico con Sello Británico
En la casa Bertone, la historia no es un archivo polvoriento sino un plano vivo listo para conquistar el asfalto moderno. Su último protagonista es el legendario prototipo Autobianchi A112 Runabout de 1969. Aquella cuña futurista que anticipó el rumbo de los deportivos Fiat y Lancia renace ahora como realidad de producción. Esta máquina mezcla el optimismo descarado del siglo pasado con la sofisticación de la ingeniería británica, rindiendo homenaje a una época en la que diseñar coches era casi como construir yates.
El nuevo Bertone Runabout respeta la silueta icónica de su antecesor, pero deja atrás ciertas incomodidades vintage como la ausencia total de puertas. Ahora presume accesos funcionales y dos carrocerías: la Barchetta sin techo o la Targa con paneles desmontables. El interior recrea con acierto el ambiente playero de los años sesenta, combinando cuero y metal con gusto. En un guiño náutico, el salpicadero sustituye el clásico reloj de lujo por una brújula. Aquí, el estilo del viaje importa más que el destino.
Bajo la carrocería, Bertone ha optado por la sensatez: nada de experimentos, sino la probada arquitectura de aluminio del Lotus Exige. Así, el coche ofrece una experiencia de conducción cruda y mecánica a la altura de su imagen. El motor es un V6 central de 3,5 litros de origen Toyota, ajustado para entregar 475 caballos, asociado a una caja manual de seis marchas. Con poco más de mil kilos en la báscula, el Runabout catapulta de 0 a 100 km/h en solo 4,1 segundos.
Como suele ocurrir con estos renacimientos de alto perfil, no estamos ante un producto de masas. Bertone fabricará solo 25 unidades a mano, con precios que parten de unos astronómicos 390.000 euros. El Runabout está pensado para quienes valoran la herencia y el alma del diseño por encima de los fríos números de una ficha técnica.
Vivimos un momento en el que la industria mira cada vez más al pasado en busca de inspiración. Mientras los futuros eléctricos se sienten asépticos, retromods exclusivos como este aportan la dosis necesaria de romanticismo analógico y ese diseño anguloso que una vez cambió el mundo.