Ferrari prepara un Purosangue más afilado y potente como nuevo buque insignia
Según varias fuentes, Ferrari desarrolla una versión más potente y centrada en el conductor del Purosangue, con un debut probable en la segunda mitad de 2026. Esas fuentes apuntan a dos vías posibles: lanzar un modelo de prestaciones diferenciado o ofrecer el coche con un paquete Assetto Fiorano más agresivo que hasta ahora. Reuters informó de que Ferrari planea lanzar cinco modelos nuevos este año, y un Purosangue más radical encajaría en el ciclo actual de producto.
El Purosangue actual ya parte de un nivel muy alto. El primer modelo de cuatro puertas y cuatro plazas de Ferrari recurre a un V12 atmosférico de 6,5 litros que entrega 725 CV a 7.750 rpm, y acelera de 0 a 100 km/h en 3,3 segundos. Es decir, Ferrari no intenta rescatar un coche de base floja. Busca fórmulas para afilar su carácter y acercar el Purosangue al ideal tradicional de la marca: un auténtico coche para conducir.
La lógica del Assetto Fiorano marca el camino
Si Ferrari sigue la fórmula habitual del Assetto Fiorano, los ingenieros se centrarán en tres palancas principales: recortar masa, aumentar la carga aerodinámica y endurecer las respuestas dinámicas. La propia Ferrari lleva tiempo usando el nombre Assetto Fiorano para señalar precisamente ese tipo de tratamiento. En otros modelos, suele traducirse en piezas de fibra de carbono, revisiones de chasis y una puesta a punto más orientada al uso en circuito.
Aplicada al Purosangue, esa receta tendría un sentido comercial claro. Elevaría el atractivo emocional del coche sin obligar a Ferrari a crear una arquitectura completamente nueva. Para una compañía que sabe exactamente cuánto puede cobrar por un poco más de dramatismo y un poco menos de compromiso, no es un mal recurso.
La exclusividad refuerza aún más el argumento de negocio
Desde el punto de vista empresarial, la lógica resulta todavía más convincente. La cartera de pedidos de Ferrari, según el consejero delegado de la compañía, ya se extiende hasta finales de 2027. La demanda sigue siendo muy fuerte, mientras que la producción del Purosangue se limita deliberadamente a menos del 20 por ciento de las entregas totales para preservar la exclusividad.
En ese contexto, una versión tope de gama más cara y más rentable daría a Ferrari margen para aumentar los beneficios sin inflar el volumen de producción. Dicho de otro modo, Maranello no fabricaría un Purosangue más deportivo porque necesite ser salvado. Lo haría porque el mercado está dispuesto a pagar mucho por una dosis aún más concentrada de lo que el coche ya hace bastante bien.
Más que un simple ajuste de gama
Para Ferrari, esto significaría más que una ampliación rutinaria de la oferta. Confirmaría que, incluso en una era marcada por la electrificación, la compañía sigue viendo en un V12 atmosférico un argumento de negocio serio, no solo una indulgencia nostálgica.
Un Purosangue más radical permitiría a Ferrari hacer dos cosas a la vez. Mantendría a los tradicionalistas de su lado y extraería todavía más valor de una plataforma para la que los compradores ya hacen cola. En Maranello, eso suele considerarse un problema de los elegantes.