Ford cobra por el frunk del Mustang Mach E
Ford ha encontrado una nueva forma de vaciar el bolsillo de sus clientes: cobrar por el espacio vacío. La marca confirmó que los compradores del Mustang Mach E 2026 en Estados Unidos deberán pagar 495 dólares, unos 455 euros, para que les instalen el maletero delantero. Lo que antes era equipamiento de serie y uno de los argumentos de venta del SUV eléctrico ahora aparece en la lista de opciones junto a los guardabarros y los antirrobos de ruedas.
A diferencia de las criticadas suscripciones de asientos calefactados de BMW, donde el hardware ya está instalado pero bloqueado por software, Ford ha optado por una solución más rudimentaria. Si el cliente no marca la casilla de los 495 dólares al configurar su Mustang Mach E, la fábrica simplemente omite la cubeta de plástico bajo el capó. En vez de un compartimento ordenado, el usuario se encuentra con cables y componentes electrónicos a la vista.
El maletero delantero del Mustang Mach E ofrece unos 135 litros, espacio suficiente para guardar cables de carga o ropa deportiva mojada que uno preferiría no meter en el habitáculo. Era uno de esos trucos de diseño que hacían que tener un eléctrico pareciera una decisión inteligente.
Ford justifica la jugada diciendo que la mayoría de los propietarios apenas usa el compartimento delantero, así que eliminarlo de la dotación básica ayuda a mantener competitivo el precio de entrada. Cada gramo cuenta, claro, pero cuesta creer que una simple cubeta de plástico y unos soportes tengan un impacto real en la autonomía o el comportamiento dinámico.
Bajo la dirección de Jim Farley, Ford intenta que su división eléctrica deje de perder dinero. El Mustang Mach E 2026 presume de un precio base más bajo sobre el papel. Pero si sumamos los elementos que antes venían incluidos, como el frunk o el alerón trasero del modelo Rally, la cuenta deja de ser tan atractiva.
Esta es la clásica estrategia de despiece perfeccionada en Europa por el Grupo Volkswagen: quitar componentes del equipamiento estándar y luego venderlos por separado. La ironía es evidente. Una de las grandes ventajas de un eléctrico frente a un térmico, el espacio liberado en la parte delantera, se convierte ahora en un privilegio de pago. Es como si un fabricante de móviles cobrara extra por la ranura de la SIM.
Sin frunk, los propietarios tendrán que buscarle nuevo sitio al cable de carga Tipo 2. Cuando está mojado y lleno de suciedad de la carretera, eso significa arena y humedad en el maletero o en los asientos traseros. Pagar unos 455 euros por una cubeta de plástico resulta sangrante, sobre todo cuando el coche supera con creces los 40.000 euros.
La realidad es que Ford está probando hasta dónde llega la paciencia del consumidor. Si los compradores aceptan esto sin rechistar, no tardaremos en ver a otros fabricantes cobrando por la guantera o los parasoles. En la era del coche eléctrico, hasta el espacio vacío tiene precio.