El Lamborghini Miura cumple 60 años
Ayer, 10 de marzo, se cumplieron 60 años desde que el Salón de Ginebra presenció el momento que reconfiguró el mundo del automóvil. Una Automobili Lamborghini joven y ambiciosa puso al Miura bajo los focos, y lo que apareció no fue simplemente otro deportivo. Fue el primer superdeportivo auténtico del mundo.
El Miura no nació de estudios de mercado ni de decisiones de comité. Surgió de la pasión, el arrojo y una cierta insolencia juvenil. Los ingenieros Gian Paolo Dallara y Paolo Stanzani construyeron su chasis en secreto, fuera del horario laboral, persiguiendo el sueño de llevar tecnología de competición a una carretera normal, aunque el resultado no tuvo nada de normal.
Una revolución detrás de los asientos
El mayor impacto técnico del Miura estaba en la disposición del motor. En lugar de encajar un enorme V12 de 3,9 litros bajo el capó, Lamborghini lo colocó detrás del habitáculo, montado en posición transversal. Ese tipo de arquitectura hasta entonces pertenecía a los coches de carreras, no a los exóticos de calle, y le dio al Miura tanto su silueta imposiblemente baja como su aplomo perfectamente equilibrado.
Aun así, el ingenio mecánico solo explicaba la mitad de su atractivo. La carrocería, diseñada por Marcello Gandini en Bertone, parecía casi irreal para los estándares de la época. Con solo 105 centímetros de altura, se agazapaba como un depredador a punto de saltar. Los famosos faros con “pestañas” y las lamas negras sobre la luneta trasera se convirtieron al instante en señas de identidad, y medio siglo después siguen viéndose con una seguridad admirable.
Tres evoluciones, una leyenda
A lo largo de siete años de producción, de 1966 a 1973, el Miura evolucionó desde una provocación en bruto hasta algo más cercano a la perfección pulida.
El P400 original, lanzado en 1966, entregaba 257 kW, o 350 hp. Alcanzaba 280 km/h y hacía el 0 a 100 km/h en 6,7 segundos. En su momento, costaba alrededor de 7,7 millones de liras (4.000 euros).
El P400 S llegó en 1968 con 272 kW, o 370 hp. La velocidad máxima se mantuvo en 280 km/h, pero el 0 a 100 km/h bajó a 6,4 segundos. Su precio subió ligeramente, hasta unas 7,8 millones de liras (4.100 euros).
En 1971, el P400 SV se convirtió en la versión más codiciada de todas. Ofrecía 283 kW, o 385 hp, alcanzaba 290 km/h y recortaba el 0 a 100 km/h a 5,5 segundos. También costaba más, en torno a 8,6 millones de liras (4.500 euros). Esas cifras en euros son conversiones simples desde las liras de la época, sin inflación, lo que habla más de la escala histórica que del valor actual.
El SV, abreviatura de Super Veloce, sigue siendo la elección de los entendidos. Lamborghini eliminó las “pestañas” alrededor de los faros, ensanchó la vía trasera para mejorar el agarre y, lo más importante, separó los sistemas de lubricación del motor y de la caja de cambios. Ese último detalle suena poco emocionante hasta que se entiende lo que evitaba: que partículas metálicas de la transmisión circulasen por un V12 caro y delicado.
Celebraciones de aniversario en carreteras italianas
Los actos del aniversario alcanzarán su punto álgido del 6 al 10 de mayo con el Lamborghini Polo Storico Tour, una ruta exclusiva por el norte de Italia abierta solo a Miura auténticos de todo el mundo. Y tiene todo el sentido. El Miura nunca fue un coche hecho para quedarse quieto mucho tiempo.
Sesenta años después, todavía no parece una obra maestra antigua. Parece el instante en el que el superdeportivo entendió por primera vez en qué podía convertirse.