Medio millón perdido en un McLaren Senna GTR
Los hiperdeportivos de producción limitada suelen considerarse inversiones seguras: cómpralo, guárdalo y observa cómo sube su valor. Sin embargo, una reciente subasta de RM Sotheby’s demostró que la realidad puede ser mucho menos amable, cuando un McLaren Senna GTR de 2020, con apenas 256 kilómetros, se vendió por 1,27 millones de dólares, muy por debajo de los 1,8 millones que pagó su primer dueño.
En una subasta de RM Sotheby’s, un McLaren Senna GTR prácticamente nuevo, fabricado en 2020, cambió de manos por 1,27 millones de dólares, unos 1,17 millones de euros. El propietario original desembolsó cerca de 1,8 millones de dólares, aproximadamente 1,66 millones de euros, incluyendo las opciones. El resultado: una pérdida de más de 500.000 dólares por un coche que apenas había recorrido 256 kilómetros.
Un arma de circuito, no de carretera
El Senna GTR es la máxima expresión de la Ultimate Series de McLaren. A diferencia del Senna homologado para carretera, la versión GTR fue concebida exclusivamente para el circuito y no puede circular legalmente por vías públicas. Esa exclusividad es, a la vez, su mayor atractivo y su mayor limitación.
El motor es un V8 biturbo de 4,0 litros que entrega 825 caballos, unos 25 más que el modelo de calle. La aerodinámica extrema, con un alerón trasero monumental, genera hasta 1.000 kilos de carga, unos 200 más que el Senna estándar. Para aligerar peso y maximizar el rendimiento, se eliminaron comodidades como airbags y sistemas de infoentretenimiento. El resultado: sólo 1.188 kilos en vacío y una relación peso-potencia de escándalo.
Uno de sólo setenta y cinco
El ejemplar subastado era el chasis número 53 de los 75 fabricados. Además, lucía una configuración única: carrocería en Amethyst Black, un negro profundo con matices púrpura bajo ciertas luces, piezas exteriores en fibra de carbono brillante como las carcasas de los retrovisores y aletas aerodinámicas, umbrales en carbono satinado y un intercomunicador de competición con sistema de telemetría integrado.
A pesar de estos detalles y su kilometraje irrisorio, las pujas nunca se acercaron al precio original.
Por qué cayó su valor
Los analistas del mercado señalan varias razones para este resultado decepcionante. La primera es la usabilidad: al no poder circular por carretera, el Senna GTR sólo interesa a coleccionistas dispuestos a llevarlo en remolque a los circuitos. Los hiperdeportivos matriculables ofrecen mucha más flexibilidad y suelen mantener mejor su valor de reventa.
El segundo factor es la oferta. En los últimos años, McLaren ha lanzado varios modelos ultra exclusivos como el Elva, el Speedtail y el Solus GT. Esta avalancha de rarezas ha diluido el atractivo de cada uno por separado.
Por último, los coches sólo para circuito exigen mantenimientos frecuentes y costosos, lo que ahuyenta a los especuladores que prefieren activos que puedan dormir tranquilos en un garaje climatizado.
La rareza no garantiza beneficio
La venta del Senna GTR recuerda que ni siquiera los coches más exóticos se comportan siempre como activos en alza. El bajo kilometraje y la exclusividad ayudan, pero no bastan. Si un coche es demasiado especializado o caro de mantener, el número de compradores potenciales se reduce drásticamente.
En el mundo de los hiperdeportivos, la pasión suele pesar más que las hojas de cálculo. Quien compra sólo por inversión, a veces aprende la lección por las malas.