El Nissan Terrano híbrido enchufable muestra el nuevo plan chino de la marca japonesa
Nissan llevó al Salón del Automóvil de Pekín el Terrano PHEV Concept, con el que recupera un nombre de todoterreno asociado en muchos mercados al Pathfinder y al todoterreno clásico. El modelo de serie se mostrará al público en el plazo de un año y Nissan apunta con él no solo a China, sino también a mercados de exportación seleccionados, precisamente aquellas regiones donde el Toyota Land Cruiser 250 mantiene aún una posición muy fuerte.
Nissan eligió el escenario adecuado para el regreso del Terrano. Auto China no es solo un salón local, sino el centro neurálgico del mercado mundial de los coches electrificados. En Pekín, Nissan presentó a la vez dos conceptos de SUV híbridos enchufables: el Urban SUV PHEV, dirigido a un cliente urbano más joven, y el Terrano PHEV Concept, con un mensaje mucho más rotundo. La versión de serie de ambos debería debutar en el plazo de un año.
El Terrano es el más interesante de los dos desde el punto de vista estratégico. Nissan posiciona el modelo como un todoterreno que debe combinar la herencia off-road, la comodidad de uso diario y la tecnología híbrida enchufable. El diseño habla el mismo idioma: carrocería cuadrada, voladizos cortos, gran altura libre al suelo, arquitectura robusta de los paragolpes, luces adicionales, solución de techo con escalera y rueda de repuesto fijada al portón trasero crean deliberadamente la imagen de un todoterreno clásico de bastidor.
Los datos técnicos siguen siendo por ahora bastante confusos. Nissan confirmó la cadena cinemática híbrida enchufable, pero no reveló detalles sobre la plataforma, la batería, la caja de cambios ni el sistema de tracción total. La lógica apunta, aun así, al Dongfeng-Nissan Frontier Pro PHEV, cuya versión china usa un motor turbo de gasolina de 1,5 litros, un motor eléctrico y una transmisión híbrida específica de cuatro velocidades. La potencia conjunta de ese sistema se cifra en 306 kW y el par en 800 Nm, mientras que la autonomía eléctrica alcanza hasta 135 kilómetros según el ciclo de medición chino.
Es precisamente aquí donde la comparación con el Toyota Land Cruiser 250 cobra fondo. Toyota construyó el nuevo Land Cruiser de la serie 250 sobre la plataforma de bastidor GA-F y mantuvo la promesa central del modelo: fiabilidad, capacidad todoterreno y usabilidad diaria. Nissan se dirige al mismo cliente, pero añade a la ecuación un híbrido enchufable que el Toyota Prado todavía no ofrece en su gama global de esa misma forma.
Por eso, el mensaje de Nissan es claro: el Terrano debe ser algo más que una placa nostálgica. Es un intento de desarrollar en China una nueva plataforma de todoterreno apta para la exportación, adecuada para América Latina, el Sudeste Asiático, Oriente Medio y otros mercados donde los compradores valoran una gran autonomía, capacidad de remolque, una carrocería robusta y un menor consumo de combustible. Nissan confirma que el Terrano de serie está destinado a mercados globales seleccionados.
Nissan quiere elevar sus ventas anuales en China, junto con las exportaciones, a un millón de coches para el ejercicio fiscal 2030. Según ese mismo plan, China pasará a ser para la empresa un centro de desarrollo, eficiencia de costes y exportación, y no solo un mercado de ventas. Es un giro importante para una marca cuya posición en China se ha debilitado en los últimos años bajo la presión de los fabricantes locales de coches eléctricos.
La mayor pregunta del Terrano afecta a su autenticidad. Si el modelo de serie recibe solo una estética más dura y una tecnología híbrida propia de un SUV, se quedará a medias frente a rivales como el Prado y el GWM Tank. Si Nissan dota al coche de un chasis sólido, una tracción total competente, una buena capacidad de remolque y suficiente autonomía eléctrica, el Terrano puede ocupar un lugar por debajo del Patrol, pero claramente por encima de un crossover convencional.
Nissan necesita un coche así. La herencia todoterreno de la marca es fuerte, pero en los últimos años la gama se ha desplazado hacia SUV más blandos. El regreso del Terrano daría a Nissan la oportunidad de volver a hablar en el mismo segmento en el que el comprador valora tanto la fiabilidad mecánica como las pantallas y el software. El híbrido enchufable no convierte automáticamente al Terrano en un matador del Prado, pero sí da a Nissan un arma con la que atacar una de las posiciones mejor protegidas de Toyota: el cruce entre el todoterreno tradicional y un nuevo sistema de propulsión.