Porsche pone en venta su parte de Bugatti
La participación de Porsche en Bugatti está despertando el interés de fondos de inversión internacionales, aunque el precio solicitado haría dudar incluso a los ejecutivos automotrices más curtidos. Se pide al menos mil millones de euros, una cifra similar a lo que algunos países destinan al mantenimiento vial anual, por el 45 por ciento de una de las marcas de autos más exclusivas del planeta.
Según Bloomberg, los fondos de inversión HOF Capital y BlueFive Capital negocian la compra de la participación de Porsche AG en Bugatti. Fuentes cercanas aseguran que el acuerdo podría cerrarse en cuestión de meses, con una valoración que supera los mil millones de euros. Hasta ahora no hay declaraciones oficiales, pero las negociaciones avanzan discretamente.
HOF Capital fue cofundado por Ons Saviris, heredero de una de las familias más ricas de Egipto. BlueFive Capital está liderado por Hazem Ben Gacem, ex director ejecutivo de Investcorp. No se trata de especuladores en busca de ganancias rápidas, sino de inversores conocidos por apostar a largo plazo y por su afán de influencia.
Si la operación se concreta, Bugatti recibiría una inyección de capital a través de Rimac, que ya posee la mayoría accionaria de la marca. Rimac controla el 55 por ciento de las acciones, mientras que Porsche mantiene el 45 por ciento restante.
El panorama ha cambiado notablemente desde el otoño pasado. En octubre, Rimac declaró públicamente su intención de adquirir la parte de Porsche. Entonces ya se hablaba de una cifra cercana a los mil millones de euros. Ahora han aparecido terceros interesados, con capital y ambiciones que van más allá del simple control de un fabricante de automóviles.
La marca francesa de lujo Bugatti opera como una empresa conjunta entre Rimac y Porsche desde 2021. Porsche AG se sumó a la sociedad para combinar su experiencia en ingeniería tradicional con la tecnología eléctrica de nueva generación. La actual disposición a vender sugiere que esa estrategia está siendo revisada.
Para Bugatti, la llegada de nuevos inversores supondría capital fresco en un momento en que el mercado de los hiperdeportivos se estrecha y la electrificación exige inversiones colosales. Rimac, que se ha forjado una reputación con superdeportivos eléctricos, ganaría margen de maniobra y libertad para desarrollar futuros modelos sin la supervisión directa de Porsche.
Los fabricantes tradicionales están reduciendo su exposición a marcas de nicho y redirigiendo fondos hacia sus operaciones principales. Los fondos de inversión, por su parte, se adentran cada vez más en el mundo del lujo automotriz, atraídos por algo más que el prestigio. En el caso de Bugatti, la operación no solo trata de fábricas y modelos, sino de ponerle un valor financiero muy concreto a una leyenda.