Quien pensaba que el tuning automotriz aún respetaba ciertos límites acaba de verlos evaporarse. Dustin Brice, estadounidense apasionado por los motores a reacción, construyó un Toyota MR2 que no solo toma inspiración de la aviación: utiliza una auténtica turbina de helicóptero militar para sobrealimentar el motor. El resultado se parece menos a un deportivo japonés clásico y más a un avión varado en tierra que perdió su turno en la pista.