Acura lleva a Kaysha Love a Pikes Peak con el MDX Type S como coche de seguridad, e Integra va a por el récord de tracción delantera
Acura llega a la Pikes Peak International Hill Climb del 21 de junio con dos frentes bien definidos. La piloto de bobsleigh del Team USA Kaysha Love conducirá el Acura MDX Type S como coche de seguridad oficial, mientras Dai Yoshihara intentará batir el récord de Pikes Peak para coches de tracción delantera con un Acura Integra Type S DE5.
De la pista de bobsleigh a la montaña
Para la 104ª edición de la Pikes Peak International Hill Climb, Acura ha elegido a Kaysha Love para ponerse al volante del coche de seguridad oficial. Love es dos veces olímpica por Estados Unidos, piloto de bobsleigh del Team USA y campeona mundial de monobob en 2025. Subirá la montaña en un Acura MDX Type S decorado en rojo, blanco y azul, inspirado en el equipo de bobsleigh del Team USA.
Love se pasó al bobsleigh en 2020, después de haber competido antes en gimnasia y atletismo. Acura señala además que es una de sus atletas embajadoras, mientras que los ingenieros de la compañía han trabajado con USA Bobsled/Skeleton para mejorar el rendimiento del trineo.
El Integra Type S va a por el récord de Pikes Peak para coches de tracción delantera
El eje deportivo del programa de Acura en Pikes Peak está en el coche de carreras Integra Type S DE5. Lo pilotará Dai Yoshihara, ganador de su categoría en Pikes Peak y dos veces campeón de Formula Drift. Acura apunta al récord de Pikes Peak para coches de tracción delantera de 10:48.094, establecido en 2018 por el ingeniero de Acura Nick Robinson en un Acura TLX de 500 CV.
El Integra Type S DE5 parte del modelo de serie, pero Honda Racing Corporation USA lo ha rehecho para competición. Utiliza un motor turbo K20C8 de 2.0 litros afinado, con más de 360 CV, y envía la potencia al eje delantero mediante una caja secuencial de seis velocidades con levas. Para afrontar el aire enrarecido de Pikes Peak, el coche incorpora una admisión de mayor tamaño, conductos de sobrealimentación revisados, un intercooler más ligero y un sistema de escape Borla de tres pulgadas.
Pikes Peak pone a prueba a los ingenieros tanto como a los pilotos
Para Acura, Pikes Peak es más que una subida de montaña: es una prueba técnica con muy poco margen para las debilidades. El recorrido deja al descubierto cualquier carencia en refrigeración, aerodinámica, frenos y neumáticos. La carrera asciende por un trazado de 12,42 millas, o casi 20 kilómetros, con 156 curvas. La salida está a 9.390 pies, o 2.862 metros, mientras que la meta se sitúa a 14.115 pies, o 4.302 metros.
Acura persigue su propia referencia
Para Acura, la edición de este año en Pikes Peak no es ante todo un duelo cara a cara con un rival externo. Es una oportunidad para ir más allá del propio techo técnico de la marca. Acura compite en Pikes Peak por decimosexto año consecutivo y suma 12 victorias de clase, más de 30 podios y varios récords del trazado.
El programa también va más allá de la simple cronometría. Si Yoshihara rebaja el récord con el Integra Type S DE5, Acura podrá enlazar en un mismo relato un modelo de altas prestaciones basado en un coche de serie, la experiencia de HRC en componentes de competición y su asociación olímpica. Si el récord sigue fuera de alcance, la marca seguirá teniendo un escaparate de gran visibilidad para el MDX Type S y el Integra Type S en una de las citas del motorsport más conocidas de Estados Unidos. En cualquier caso, Pikes Peak sigue siendo una prueba implacablemente honesta para la mecánica.