La CATL Shenxing III lleva la carga del coche eléctrico a la era de los seis minutos
CATL presentó en Pekín la tercera generación de la batería Shenxing, capaz de cargar del 10 al 80 por ciento en 3 minutos y 44 segundos, y del 10 al 98 por ciento en 6 minutos y 27 segundos. El anuncio marca una nueva fase en la competencia del coche eléctrico: junto a la autonomía, ganan peso en la decisión de compra la velocidad de carga, la gestión térmica y la infraestructura.
CATL no enseñó esta vez solo otra cifra de laboratorio. La empresa sostiene que la Shenxing III mantiene más del 90 por ciento de su capacidad incluso después de 1.000 ciclos completos, y que puede cargar del 20 al 98 por ciento en unos nueve minutos incluso a -30 grados. Eso significa que los ingenieros atacan a la vez dos de los puntos débiles del coche eléctrico: la carga en invierno y el impacto de la carga rápida sobre la vida útil.
Más importante aún es la lógica técnica elegida por CATL. Según la propia empresa, la química LFP se acerca a su techo teórico de densidad energética, por lo que lo más sensato es exprimir de esta plataforma una velocidad de carga extrema, y no una autonomía adicional sin fin. La Shenxing III muestra precisamente que CATL quiere convertir la batería LFP, además de en una solución barata y duradera, en la base de una experiencia de uso potente y de gama alta. Es un movimiento estratégico, porque la ventaja de la LFP está en el precio, la seguridad frente al fuego y la base de materias primas, pero hasta ahora su punto más débil era el rendimiento prestacional.
La dimensión competitiva da aún más peso a la noticia. BYD anunció ya en marzo del año pasado su "super e-platform" de 1.000 kW, que debía añadir 400 km de autonomía con cinco minutos de carga. CATL respondió entonces con la segunda generación de Shenxing, prometiendo 520 km en cinco minutos. Ahora CATL eleva aún más el listón, aunque la comparación sigue siendo en parte una cuestión de marketing, porque los fabricantes usan distintas ventanas de carga y diferentes métricas. Aun así, la conclusión de fondo es clara: los fabricantes chinos de baterías han llevado la carrera al terreno de los segundos, y los productores occidentales tendrán que responder no con el siguiente ciclo de producto, sino con la siguiente inversión en infraestructura.
CATL también tiene posición para hacerlo. Según Reuters, la cuota de la empresa en el uso global de baterías de tracción creció hasta el 42,1 por ciento en los dos primeros meses de este año. Y en la misma jornada tecnológica, el grupo vinculó de forma directa el desarrollo de baterías con la infraestructura: CATL planea construir antes de final de año 4.000 estaciones integradas de carga e intercambio de baterías en cerca de 190 ciudades. Ese es el detalle más importante de toda la historia. CATL ya no vende solo una batería, sino todo un sistema de suministro energético, con el objetivo de acercar al máximo el tiempo de carga a la experiencia de una gasolinera convencional.
Por ahora, sin embargo, sigue sin saberse qué coches de serie serán los primeros en recibir la Shenxing III. Eso sugiere que CATL se centró de forma deliberada en mostrar la plataforma y el ecosistema, para evitar que la noticia se redujera a una sola marca o a un solo modelo. De ello puede deducirse que el próximo gran ganador no será necesariamente el fabricante que enseñe la batería más rápida, sino el que logre unir batería, refrigeración, arquitectura de alto voltaje y una red de carga en megavatios que funcione de verdad en un paquete creíble.