España rompe con décadas de costumbre y elimina el clásico triángulo de emergencia, imponiendo la baliza V16 obligatoria. La idea parece lógica: en vez de arriesgarse bajo la lluvia para colocar un plástico reflectante, basta con sacar la mano por la ventanilla y fijar una luz magnética en el techo. Pero este salto tecnológico tiene un reverso amargo: el nuevo dispositivo lleva SIM y envía la ubicación exacta del vehículo a la nube del gobierno.