Ferrari Luce se topa con una disputa por el nombre tras la reactivación de Luce por parte de Mazda
Ferrari Luce iba a simbolizar el arranque luminoso de la era eléctrica de la marca italiana. Sin embargo, el nombre está generando más tensión legal que ruido de motor. A principios de marzo, Mazda presentó en Japón una solicitud de marca para Luce, pese a que el modelo que llevó ese nombre dejó de fabricarse en 1991. Así, Ferrari, a las puertas de lanzar su primer eléctrico, se ve obligada a aclarar derechos del pasado antes de vender el futuro.
Mazda ha rescatado un nombre que el mercado casi había olvidado.
Según CarExpert, Mazda registró el nombre Luce en Japón apenas unas semanas después de que Ferrari lo presentara en febrero y mostrara al público el interior del nuevo modelo. Mazda utilizó Luce desde los años 60 en sus berlinas grandes, y el nombre se mantuvo en producción hasta 1991. Eso no significa, por ahora, que la marca japonesa esté preparando un nuevo Luce, pero la protección de la marca parece un movimiento muy deliberado. El nombre llevaba tiempo en la estantería hasta que Ferrari decidió que merecía la pena desempolvarlo.
Luce sigue llamado a ocupar el foco, al menos según la versión de Ferrari.
Ferrari confirmó en febrero que su primer coche 100 por 100 eléctrico se llamará Luce, la palabra italiana para “luz”. De acuerdo con Reuters, la presentación completa está prevista para el 25 de mayo en Roma, y el interior lo han diseñado Jony Ive y Marc Newson, de LoveFrom. Hasta ahí, el relato sonaba inequívocamente a Ferrari: mucha elegancia, mucha ambición y casi ninguna vista del exterior.
Después cambió el tono. Los primeros informes daban a entender que Mazda podría arrebatarle sin más el nombre Luce a Ferrari. Pero el 17 de marzo, Ferrari afirmó que posee los derechos de la marca Ferrari Luce mediante un registro internacional, y que sus búsquedas previas no detectaron reclamaciones activas en conflicto. Eso no implica que la disputa haya desaparecido, pero la idea de un cambio de nombre precipitado ahora parece bastante menos segura. Lo más probable es que el verdadero pulso se centre en el mercado japonés, no en todo el mundo.
Las disputas por nombres no son nada extraño en la industria del automóvil.
El revuelo por las denominaciones de los coches dejó de sorprender hace tiempo. En 2024, Alfa Romeo tuvo que cambiar Milano por Junior después de que el nombre original provocara problemas legales y políticos en Italia, porque el coche se fabricaba en Polonia. La misma lógica se aplica aquí. Un buen nombre tiene un valor real, sobre todo cuando una marca quiere construir el inicio de una era completamente nueva a su alrededor.
Hoy las discusiones no giran solo en torno a baterías, software y autonomía. A veces, un gran plan de producto tropieza con algo tan simple como un nombre que otra parte nunca terminó de olvidar. Eso dice bastante del mercado. Los modelos nuevos llegan rápido, pero los derechos antiguos se mueven con la serenidad de quien sabe que el tiempo juega a su favor.