Honda registra su primera pérdida anual en más de 70 años y recorta sus planes eléctricos
Honda cerró el ejercicio fiscal finalizado en marzo de 2026 con una pérdida de 423.900 millones de yenes, unos 2.290 millones de euros. Fue la primera pérdida anual de la compañía desde su salida a Bolsa en 1957, y el principal motivo no fue un desplome repentino del negocio, sino una dura revisión de su estrategia de coches eléctricos.
Las conversiones a euros son aproximadas y se basan en el último tipo de referencia disponible del Banco Central Europeo, 1 euro por 184,83 yenes.
Los costes del coche eléctrico llevaron a Honda a números rojos
Honda comunicó una pérdida operativa de 414.300 millones de yenes, unos 2.240 millones de euros, en el último ejercicio fiscal. Un año antes había logrado un beneficio operativo de 1,2 billones de yenes, alrededor de 6.490 millones de euros.
Según la propia documentación financiera de Honda, las pérdidas vinculadas a los coches eléctricos alcanzaron 1,58 billones de yenes, unos 8.550 millones de euros. De esa cifra, 1,31 billones de yenes, aproximadamente 7.090 millones de euros, se contabilizaron en el cuarto trimestre tras cancelar la compañía el desarrollo y el lanzamiento de modelos eléctricos previstos para Norteamérica.
Sin las pérdidas relacionadas con el coche eléctrico, Honda habría obtenido un beneficio operativo ajustado de 1,04 billones de yenes, unos 5.630 millones de euros. La cifra señala con claridad dónde está la herida. El problema no fue toda la maquinaria de Honda, sino el calendario y la escala de su gasto en coches eléctricos.
Honda rebaja su objetivo eléctrico anterior
El consejero delegado de Honda, Toshihiro Mibe, confirmó que la compañía abandona su objetivo previo de que los coches eléctricos representasen una quinta parte de las ventas de vehículos nuevos en 2030. Honda también suaviza su plan anterior de vender solo vehículos eléctricos y de pila de combustible de hidrógeno en 2040.
Eso no significa que Honda deje atrás el coche eléctrico. La compañía aún prevé venderlo allí donde la demanda, la infraestructura y la madurez del mercado lo justifiquen. La diferencia es que, durante los próximos años, más recursos de desarrollo y producción se dirigirán hacia los híbridos.
Híbridos y motos ganan peso
A partir de 2027, Honda empezará a desplegar una nueva generación de modelos híbridos. Para el ejercicio fiscal que termina en marzo de 2030, prevé lanzar 15 nuevos híbridos, principalmente en Norteamérica. El coste de su nuevo sistema híbrido debería caer más de un 30% frente a la versión de 2023.
El grupo también contó con el colchón de su división de motocicletas, que logró récords de volumen de ventas y de beneficio operativo. Honda vendió 22,1 millones de motocicletas durante el año, mientras que las ventas de coches bajaron a 3,4 millones de vehículos.
Análisis: el problema es de calendario, no solo de tecnología
La pérdida de Honda no demuestra que el mercado del coche eléctrico haya fracasado. Muestra hasta qué punto puede encarecerse la transición cuando un fabricante invierte demasiado rápido mientras la demanda, las subvenciones y la regulación avanzan a ritmos distintos según el mercado.
La ironía resulta conocida. Honda, admirada durante años por su paciencia de ingeniería y su pragmatismo mecánico, se vio atrapada por la economía de la prisa. Ahora hace algo que Honda suele hacer especialmente bien: bajar el ritmo, recalibrar y dejar que el híbrido haga el trabajo discreto y rentable mientras el futuro eléctrico tarda algo más en llegar.