Mazda CX-6e: Más China que Japonesa
En el Salón del Automóvil de Bruselas, Mazda presentó el nuevo SUV eléctrico CX-6e, que a primera vista pretende venderse como una auténtica obra de ingeniería japonesa. Sin embargo, basta mirar un poco más de cerca para descubrir que se trata más de una jugada de marketing que de una revolución tecnológica. Lo que realmente tenemos delante es un Changan Deepal S07 de origen chino, disfrazado con paneles que siguen el lenguaje de diseño de Mazda. Aunque la marca asegura haber afinado la dinámica de conducción, el corazón de este vehículo de 4,85 metros sigue siendo genuinamente chino.
En cuanto a especificaciones técnicas, el CX-6e es un eléctrico moderno típico, sin grandes pretensiones. Monta un motor de 258 caballos en el eje trasero, capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 7,9 segundos. Un dato correcto, aunque hoy en día ya no impresiona a nadie. La batería de 78 kWh promete una autonomía de 483 kilómetros según ficha técnica. La capacidad de carga llega a 195 kW, una cifra respetable—al menos sobre el papel—siempre que se encuentre un cargador que realmente entregue esa potencia.
En el interior, Mazda apuesta todo al lujo digital: adiós a los botones y relojes tradicionales, bienvenido a una enorme pantalla de 26 pulgadas. Los espejos convencionales desaparecen y son sustituidos por cámaras y pequeños monitores en el habitáculo, mientras que el sistema de sonido integra altavoces ocultos en los reposacabezas. En China, el precio arranca en unos 15.500 euros, pero en Europa esa cifra es solo un sueño; aquí el coste será mucho más elevado tras sumar aranceles e impuestos locales.