Nissan resucita el LEAF en Reino Unido
Nissan ha reanudado la producción del LEAF en Sunderland con una inversión industrial cuidadosamente estructurada, cuyo verdadero valor reside en las líneas de producción, las baterías y los empleos a largo plazo.
El Nissan LEAF, el coche que en su día puso a Japón en el mapa de los eléctricos de masas, vuelve a fabricarse en Gran Bretaña. La tercera generación del LEAF ya sale discretamente de una línea de montaje profundamente renovada en la planta de Sunderland, materializando por fin la tan cacareada visión EV36Zero de Nissan. Ahora, coches eléctricos, baterías y energía renovable conviven en el mismo complejo.
La inversión asciende a 450 millones de libras, unos 525 millones de euros, e incluye tanto la fábrica como la cadena de suministro circundante. No es un gesto simbólico ni una maniobra de marketing. Es una señal clara de que Nissan sigue considerando al Reino Unido como una base industrial seria, pese al Brexit, los altos costes energéticos y la incertidumbre que pesa sobre la industria automotriz global.
La transformación de Sunderland ha sido técnicamente ambiciosa. Nissan ha instalado 78 nuevos robots, ha introducido soldadura láser totalmente automatizada con una precisión de hasta 0,3 milímetros y ha desplegado 475 vehículos autónomos guiados. Una estación específica acopla el paquete de baterías al coche en solo 56 segundos. En total, el personal ha recibido más de 360.000 horas de formación.
El nuevo LEAF ahora se ensambla en una línea que antes no producía eléctricos. Esto importa, porque Sunderland fabrica desde modelos de combustión hasta híbridos y eléctricos en paralelo. El año que viene, un Juke eléctrico se sumará a la misma línea, lo que apunta a una estrategia a largo plazo y no a un experimento aislado.
En lo técnico, el nuevo LEAF está plenamente actualizado. La batería alcanza hasta 75 kWh, la autonomía WLTP llega a 622 kilómetros y la carga rápida en corriente continua alcanza los 150 kW. El sistema de infoentretenimiento basado en Google y un cuadro digital con dos pantallas de 14,3 pulgadas mantienen el interior al día, aunque sin revolucionar nada.
Estas cifras mantienen al LEAF en la pelea, aunque no lo convierten en el líder indiscutible de su segmento. Nissan parece más interesada en el equilibrio y la escalabilidad que en los titulares extremos.
La planta de baterías AESC, situada frente a la fábrica, juega un papel clave. Suministrará al LEAF una nueva generación de baterías, reforzando la cadena de suministro local y reduciendo la dependencia de Asia. Tanto Nissan como el gobierno británico insisten en este punto con más convicción que en cualquier charla sobre aerodinámica o colores nuevos.
En Sunderland, el regreso del LEAF no suena a nostalgia, sino a declaración de intenciones. Silencioso, metódico y basado en infraestructuras más que en eslóganes, sugiere que Nissan apuesta por el largo plazo en Reino Unido.