Toyota Hilux eléctrica: ¿revolución o simple moda europea?
Toyota finalmente mostró sus cartas en el Salón del Automóvil de Bruselas, presentando la nueva generación de la Hilux para el mercado europeo. Esta vez, la apuesta es conquistar a los consumidores con baterías y motores eléctricos. Aunque se trata de la primera Hilux completamente eléctrica en la historia del modelo, la marca japonesa no quiso arriesgar con el diseño: apenas unos retoques sutiles en el parachoques y la parrilla, manteniendo la silueta robusta y angulosa que caracteriza a la pick-up.
La Hilux eléctrica debutó en configuración doble cabina, ocultando dos motores bajo su carrocería. Estos motores se alimentan de una batería de 59,2 kWh, una cifra bastante modesta para los estándares actuales. El fabricante promete una autonomía de entre 257 y 380 kilómetros, lo que en condiciones reales de trabajo o en climas fríos obligará a los conductores a planificar bien sus paradas para recargar. Además, la capacidad de carga se queda en 715 kg y la de remolque en apenas 1,6 toneladas. Así, esta incursión eléctrica parece más pensada para paseos urbanos con pretensiones ecológicas que para faenas duras en el bosque o la obra.
Para quienes siguen viendo la Hilux como una herramienta de trabajo, la espera se alarga hasta el verano, cuando llegará la versión diésel de 2,8 litros. Esta variante incorpora un sistema mild-hybrid de 48 voltios, con el que Toyota promete reducir ligeramente el consumo de combustible, sin renunciar a la tonelada de carga útil ni a las 3,5 toneladas de capacidad de remolque de siempre.
Ambas versiones mantienen una distancia al suelo de 212 mm y una capacidad de vadeo de 700 mm, pero queda claro que la electrificación ha recortado la practicidad. El modelo eléctrico saldrá a la venta en abril, mientras que la diésel, mucho más capaz, llegará en julio.