Volkswagen estudia recuperar el Touareg como gran SUV eléctrico para mantener su papel de buque insignia
Volkswagen podría no despedirse del Touareg después de todo. Aunque ya ha confirmado el final del modelo con motor de combustión, la marca estudia devolverlo como un gran SUV totalmente eléctrico para conservar su papel de buque insignia y atraer a clientes con mayor poder adquisitivo que buscan calidad y refinamiento sin necesidad de llevar una marca premium en el capó.
Volkswagen se plantea dar continuidad al Touareg, aunque en un formato muy distinto. El director de ventas de la marca, Martin Sander, dijo a Autocar con bastante claridad que el Touareg “no es un gran negocio”, pero que sigue teniendo un lugar en la gama y que, por eso, la compañía estudia opciones para una nueva generación. Según Sander, Volkswagen ve un nicho entre los clientes que quieren un coche amplio, de alta calidad y bien resuelto, pero no desean vincularse a una marca premium tradicional. Durante años, esa fue la verdadera fortaleza del Touareg.
Cuando Volkswagen cese la producción del actual Touareg con motor de combustión en 2026, perderá el modelo que ejercía a la vez de buque insignia tecnológico y de opción de estatus más discreta. Ya en octubre de 2025, la marca confirmó que el actual Touareg se despediría con una Final Edition, disponible para pedidos hasta finales de marzo de 2026. La compañía recordó además que, desde 2002, ha vendido más de 1,2 millones de Touareg a lo largo de tres generaciones.
Por eso, un posible Touareg eléctrico no se perfila como otro SUV eléctrico más dentro de la hoja de ruta. Más bien aparece como un intento de preservar un nicho importante dentro de la propia jerarquía de Volkswagen. Sander confirmó que cualquier futuro modelo seguiría siendo un SUV grande, porque los SUV representan alrededor del 80 por ciento de esa parte del mercado, y que sería una propuesta totalmente eléctrica. La marca, por tanto, no contempla una solución a medias. Si el nombre Touareg sobrevive, lo hará con un sucesor claramente eléctrico.
En el plano técnico, el panorama sigue abierto, aunque hay indicios relevantes. Según Autocar, un posible ID Touareg no llegaría hasta después del ID Golf y podría utilizar la futura arquitectura SSP, recurriendo, igual que el Touareg actual, a tecnología compartida con modelos más caros de Audi y Porsche. Uno de los escenarios posibles es que el nuevo Touareg eléctrico acabe siendo un pariente cercano del Porsche Cayenne Electric, aunque Volkswagen ajustaría tanto la cadena cinemática como su posicionamiento para darle un carácter más contenido. La marca no ha confirmado oficialmente esa parte.
También importa la denominación. El modelo podría llamarse ID Touareg, algo que encajaría con el giro de Volkswagen hacia nombres más familiares para sus coches eléctricos. En otoño de 2025, el Grupo Volkswagen dijo oficialmente que la versión de producción del ID.2all se llamaría ID. Polo y que los nombres más reconocibles volverían de forma gradual a toda la gama eléctrica. Con esa lógica, mantener el nombre Touareg en la era eléctrica sería un movimiento plenamente coherente para la marca.
En el fondo, Volkswagen intenta resolver una cuestión con la que lidia desde los tiempos del Phaeton y del Touareg. Cómo vender un coche más caro y más sofisticado a un cliente que puede pagar precios de premium, pero no tiene interés en exhibirlo. Sander describió a ese comprador como alguien acomodado pero discreto, el tipo de persona que no considera apropiado llegar a una reunión con un cliente o a una obra en algo demasiado llamativo. Es una descripción muy precisa del espacio en el que el Touareg prosperó durante años.
Por ahora, Volkswagen no ha anunciado oficialmente un nuevo Touareg. Lo que sí ha dejado claro son tres puntos. El Touareg actual, en versiones de gasolina, diésel e híbrida enchufable, dejará de fabricarse en 2026. Su salida abrirá un hueco real en la gama. Y la marca estudia cubrirlo con un gran SUV totalmente eléctrico.
Si el proyecto recibe luz verde, no nacerá como un gesto nostálgico. Será una decisión de producto muy concreta, orientada a mantener en la gama de Volkswagen un coche que combine estatus de buque insignia, prestigio tecnológico y una forma de lujo lo bastante discreta como para no llamar la atención. En el mercado actual, puede que ese nicho sea más pequeño que antes, pero sigue siendo muy real.