Un estudio de BMW revela por qué los compradores de eléctricos piden más autonomía de la que necesitan
Los compradores de coches eléctricos exigen cientos de kilómetros de autonomía, aunque para sus desplazamientos diarios solo necesitan una parte de esa cifra. Según un nuevo estudio de BMW, hasta 120 kilómetros bastarían para los trayectos cotidianos del 73 % de los estadounidenses, pero el 42 % no se plantearía comprar un eléctrico con menos de 480 kilómetros de autonomía. Más revelador aún: la carga rápida podría influir más en la decisión de compra que una batería cada vez mayor.
Las necesidades reales no coinciden con las expectativas de los compradores
La empresa de investigación Big Village encuestó en septiembre a 1.005 adultos estadounidenses por encargo de BMW Group. Los resultados muestran una brecha considerable entre las necesidades de movilidad diaria y lo que los compradores exigen a los coches eléctricos.
Aunque el 73 % de los encuestados podría cubrir sus trayectos diarios con una autonomía de hasta 120 kilómetros, el 42 % quiere al menos 483 kilómetros en un coche eléctrico. De estos últimos, el 18 % considera necesaria una autonomía superior a 644 kilómetros.
La autonomía es un factor decisivo en la compra para el 72 % de los encuestados, independientemente de la distancia que recorran realmente cada día.
El estudio, publicado por BMW el 8 de octubre, confirma que las expectativas de los compradores respecto a los coches eléctricos no dependen solo de sus necesidades diarias, sino también del deseo de disponer de suficiente autonomía de reserva para viajes más largos.
Cargar más rápido podría importar más que tener una batería mayor
Uno de los hallazgos más importantes del estudio se refiere a la velocidad de carga. Si un coche eléctrico pudiera recuperar unos 240 kilómetros de autonomía en diez minutos, el 53 % de los encuestados estaría más interesado en comprar uno.
El efecto sería aún mayor entre los conductores más jóvenes. El 70 % de los encuestados de la generación Z consideraba importante esta capacidad de carga, al igual que el 65 % de los miléniales.
También ha aumentado la disposición a hacer paradas para cargar. Mientras que el 48 % de los encuestados en 2025 consideraba aceptable una parada de hasta 30 minutos para la carga rápida, este año la cifra ha subido al 55 %.
El nuevo iX3 de BMW muestra hacia dónde avanza la tecnología. Con un cargador rápido adecuado, su sistema eléctrico de 800 voltios puede recuperar unos 298 kilómetros de autonomía en diez minutos, según la estimación del fabricante para el mercado estadounidense.
Por tanto, un sistema de propulsión eficiente y un sistema de carga de alta potencia podrían ofrecer una mejor experiencia de uso que una batería de mayor tamaño. Una batería más pequeña ayuda a reducir el peso del vehículo, los costes de producción y el consumo de energía, pero exige una infraestructura de recarga que funcione bien.
El precio preocupa más que la autonomía
El precio de compra sigue siendo el principal obstáculo para la adopción del coche eléctrico: el 51 % de los encuestados lo señala como su principal preocupación. La durabilidad de la batería y los posibles costes de sustitución preocupan al 31 %; el tiempo de carga, al 26 %; y la autonomía, al 24 %.
Sin embargo, el 55 % de los encuestados se plantearía comprar un coche eléctrico de segunda mano si el ahorro fuera suficiente.
En conjunto, el 68 % de los encuestados muestra interés por los coches eléctricos. El 27 % considera que los menores costes de uso son una de sus principales ventajas, mientras que el 19 % cita un mejor comportamiento dinámico y otro 19 %, la tecnología más moderna.
La autonomía real importa más en Europa
Aunque el estudio de BMW se centra en los consumidores estadounidenses, sus conclusiones también son relevantes para el mercado europeo. En Europa, los fabricantes miden la autonomía según el procedimiento WLTP, cuyos resultados difieren de los obtenidos en las pruebas de la EPA estadounidense.
Por ejemplo, un coche eléctrico con 500 kilómetros de autonomía WLTP puede quedarse muy lejos de esa distancia en autopista durante el invierno. El frío, las velocidades elevadas y la calefacción del habitáculo aumentan considerablemente el consumo de energía.
Por tanto, querer más autonomía no es necesariamente injustificado. Los compradores también tienen en cuenta las situaciones en las que las opciones de recarga son limitadas o el consumo real de energía supera las cifras oficiales.
Con todo, del estudio de BMW se desprende una tendencia clara: la próxima ventaja competitiva de los coches eléctricos quizá no sea una batería aún mayor. En su lugar, podría cobrar mucha más importancia la capacidad de recorrer una distancia suficiente con un consumo de energía razonable y recuperar autonomía lo más rápido posible.