Optimus de Tesla quiere ser un robot estadounidense, pero China tiene que fabricar sus articulaciones
Tesla prepara la producción en masa de Optimus y vuelve a recurrir a una solución conocida: cuando hay que fabricar algo con rapidez y en grandes cantidades, conviene mirar hacia China. Tesla está auditando actualmente a proveedores del país que podrían comenzar a producir las articulaciones, los actuadores y las piezas de precisión del robot humanoide.
El equipo de Tesla comenzó en septiembre las inspecciones en la región industrial del delta del río Yangtsé. Entre las empresas mencionadas figuran Tuopu Group, Zhejiang Sanhua Intelligent Controls y Ningbo Joyson Electronic. La ventaja es que Tesla no tiene que crear desde cero la cadena de suministro: la mayoría de estas compañías ya fabrica componentes para sus coches.
La cadena de suministro del automóvil se convierte en la de la robótica
Se espera que Optimus Gen 3 sea el primer robot humanoide de Tesla concebido desde el principio para su producción a gran escala. Según fuentes chinas, entre los componentes suministrados desde el país se encuentran módulos de articulación integrados, actuadores lineales y rotativos y estructuras mecanizadas con precisión, entre otros elementos.
Esto explica en buena medida por qué Tesla se está fijando específicamente en fabricantes de componentes de automoción ya consolidados. Un robot humanoide puede parecer algo exótico, pero, desde el punto de vista industrial, gran parte de él se compone de elementos conocidos: motores eléctricos, reductores, rodamientos, sensores, unidades de control, sistemas de gestión térmica y piezas metálicas fabricadas con precisión.
China cuenta con una enorme base industrial en todas estas áreas. Además, Tesla ya compite allí con fabricantes locales de robots humanoides. El propio Elon Musk ha afirmado que los rivales más fuertes de Tesla en este ámbito probablemente procederán de China.
Se negocian pedidos mientras Tesla guarda silencio
Según fuentes de la cadena de suministro, algunas de las empresas sometidas a auditoría ya habían recibido pedidos para Optimus antes de la actual ronda de inspecciones, y la producción podría comenzar una vez aprobados los procesos de control de calidad y fabricación.
Sin embargo, Tesla todavía no ha confirmado públicamente ni volúmenes concretos de suministro ni una lista completa de proveedores de Optimus. En los medios chinos también circulan varias previsiones de producción distintas. Por tanto, no hay motivos para presentar como un plan de producción definitivo las cifras de decenas de miles de robots que circulan por internet.
La propia auditoría de las fábricas es un indicador más fiable. Cuando los ingenieros de Tesla inspeccionan la calidad de las líneas de producción de un proveedor, los tiempos de ciclo y la estabilidad, ya no se trata simplemente de encargar piezas para un prototipo que camina sobre un escenario. La empresa está preparando realmente la cadena de suministro para la producción en serie.
Lo más difícil de Optimus no es enseñarle a caminar
Musk ha calificado la producción en masa de Optimus como una de las tareas de fabricación más difíciles de Tesla. No cuesta creerlo.
Un coche utiliza una enorme cantidad de componentes, pero las articulaciones móviles de un robot humanoide deben ser pequeñas, ligeras, resistentes, precisas y económicas al mismo tiempo. La mano plantea un reto especial, ya que hay que encajar un gran número de piezas móviles en un volumen comparable al de una mano humana.
En última instancia, la ventaja de Tesla podría proceder menos de las demostraciones de robots sobre un escenario y más del tedioso trabajo que nadie tiene especial interés en mostrar en las presentaciones: estandarizar la cadena de suministro, reducir el coste de las piezas y acortar los tiempos de ciclo de las líneas de producción.
En ese sentido, recurrir a proveedores chinos resulta casi previsible. Tesla puede desarrollar en California el software y el diseño básico de Optimus, pero la industria china sigue ocupando una posición muy sólida cuando se trata de fabricar millones de piezas de precisión a un precio razonable.
Y aquí hay una pequeña ironía. Musk quiere convertir el robot humanoide en uno de los próximos grandes negocios de Tesla. Para lograrlo, la empresa tecnológica estadounidense podría necesitar precisamente la misma maquinaria industrial china contra la que debe competir en el mercado de los robots humanoides.