Audi demanda al importador de los modelos chinos de AUDI
Audi ha iniciado acciones legales en Alemania contra Auto China, una empresa que empezó a importar desde China a Alemania los coches eléctricos AUDI E5 Sportback y E7X. La situación es bastante inusual: Audi intenta impedir que unos coches creados por Audi y SAIC lleguen al propio mercado nacional de Audi.
El problema no es de dónde proceden los coches, sino los límites de cada mercado. AUDI es una marca hermana exclusiva para China, creada por Audi y SAIC, cuyos vehículos lucen una gran inscripción AUDI en lugar de los cuatro aros. Audi afirma sin rodeos que estos modelos se desarrollaron para los clientes chinos y que no están destinados a venderse fuera de China.
Auto China encontró una puerta que Audi quería mantener cerrada
El importador independiente alemán Auto China empezó a traer desde China los E5 Sportback y E7X y, según la empresa, ofrecía homologación, matriculación, garantía y servicio posventa. En agosto, ambos coches se ofrecían abiertamente a la venta en Alemania.
Audi respondió con acciones legales. Un portavoz de la compañía confirmó a Automobilwoche que Audi había iniciado un procedimiento contra el importador y que planea defender sus derechos. Los E5 y E7X ya han desaparecido de la oferta de Auto China, aunque la empresa no ha confirmado que retirara los coches a petición de Audi.
El argumento de Audi no se limita al control de la marca registrada. Los modelos chinos de AUDI no forman parte del sistema europeo de ventas y servicio de Audi. Es posible que un concesionario oficial de Audi en Europa no disponga de las herramientas de diagnóstico, el soporte de software, los recambios o los procedimientos de reparación necesarios para estos modelos.
Un importador paralelo puede prometer garantía y mantenimiento, pero esa garantía la ofrece la propia empresa, no necesariamente la organización europea de Audi. Para el cliente, la diferencia cobra especial importancia cuando el coche necesita, por ejemplo, una reparación tras un accidente, un componente de la batería de alta tensión o una intervención de software específica para el mercado chino.
La pregunta incómoda es por qué un europeo quiere este coche
Desde el punto de vista legal, las acciones de Audi son comprensibles. Sin embargo, desde el punto de vista del marketing, la situación resulta mucho más interesante. El E5 Sportback no es un eléctrico chino barato al que simplemente se le haya cambiado el emblema. Según los propios datos de Audi, el modelo ofrece hasta 579 kW, tracción total y una aceleración de 0 a 100 km/h en 3,4 segundos. Su autonomía máxima según el ciclo de pruebas chino alcanza los 770 kilómetros. Sin embargo, esa cifra no puede compararse directamente con la homologación WLTP europea.
El coche utiliza la arquitectura Advanced Digitized Platform de Audi y SAIC y admite actualizaciones inalámbricas para todo el software del vehículo. Este año, el E5 incluso obtuvo el título de Coche del Año en China.
El E7X aplica la misma fórmula a un SUV de gran tamaño. El vehículo, de 5,05 metros de longitud, tiene una distancia entre ejes de 3,06 metros, y Audi ha confirmado sistemas de propulsión de 300 y 500 kW. El coche se fabrica en Anting, cerca de Shanghái, y utiliza un software estrechamente conectado con el ecosistema digital chino.
Por tanto, no se trata de proyectos secundarios y baratos de Audi. Son coches eléctricos técnicamente ambiciosos que la marca considera lo bastante importantes como para articular en torno a ellos toda una estrategia para China.
Y ahora algunos alemanes quieren importarlos de vuelta a casa.
El Audi chino y el Audi europeo empiezan a distanciarse técnicamente
El mercado chino de vehículos eléctricos avanza más rápido que el segmento premium europeo, y los compradores locales esperan otro tipo de software, interfaces de usuario y ecosistemas digitales.
Audi respondió de una manera poco habitual: en lugar de limitarse a adaptar el Q6 e-tron o el A6 e-tron, la compañía creó junto con SAIC una marca y una plataforma independientes.
La estrategia va aún más lejos. Audi y SAIC están creando un centro independiente de innovación y tecnología en Shanghái, y está previsto que al menos cuatro nuevos modelos de AUDI utilicen la arquitectura ADP de próxima generación.
Dentro de unos años, esto podría dar lugar a una situación en la que la tecnología digital más reciente de Audi no se estrene en Ingolstadt o Neckarsulm, sino en Shanghái.
Las importaciones paralelas hacen visible esa diferencia para los clientes europeos.
Audi defiende una frontera entre mercados, pero internet hace que parezca cada vez más artificial
La industria del automóvil lleva décadas vendiendo modelos diferentes en distintas regiones. Antes, no había nada extraño en ello. Un deportivo destinado al mercado nacional japonés o una camioneta estadounidense solo podían llegar a Europa tras un esfuerzo considerable por parte de un aficionado. China está cambiando la situación.
Los coches eléctricos de ese país pueden utilizar tecnología de la misma empresa matriz, ofrecer más equipamiento digital y llegar al mercado con un precio muy agresivo. Gracias a internet, los compradores europeos pueden verlo todo el mismo día.
Audi puede restringir estas importaciones por vía judicial. Mucho más difícil resulta impedir que los clientes se pregunten por qué el E5 Sportback de 579 kW es un AUDI perfectamente normal en China, pero en Alemania es un coche que la propia red oficial de Audi no quiere atender. Esa es la parte más incómoda de toda la historia.
AUDI se concibió para ayudar a Audi a competir con los fabricantes locales de vehículos eléctricos en China. Las importaciones paralelas demuestran que, al menos a ojos de algunos clientes europeos, un Audi creado para China también puede resultar más interesante en Europa. Por tanto, Audi no lucha únicamente contra un importador. La compañía defiende la frontera entre dos universos de modelos que son cada vez más diferentes.