Mercedes-Benz lleva una nueva asistencia a la conducción a las calles alemanas, pero los conductores deben seguir atentos
Mercedes-Benz empezará a desplegar en Alemania a finales de este año MB.DRIVE ASSIST PRO, un sistema de asistencia a la conducción capaz de desenvolverse en el tráfico urbano. Basado en tecnología de NVIDIA, puede seguir una ruta de navegación, cambiar de carril, girar en cruces y responder a los semáforos. Los clientes de Stuttgart y Múnich serán los primeros en probarlo, antes de que comiencen las ventas de forma más amplia en el primer semestre de 2027. Sin embargo, dista mucho de ser una conducción totalmente autónoma: el conductor conserva toda la responsabilidad.
El coche asume más tareas en el tráfico urbano
Según un comunicado de Mercedes-Benz publicado el 21 de octubre, MB.DRIVE ASSIST PRO se convertirá en el primer sistema de asistencia a la conducción de su tipo en Alemania que combine la navegación por el tráfico urbano con la conducción parcialmente automatizada.
Mientras que los sistemas de asistencia actuales se centran principalmente en las autopistas, el nuevo sistema ayuda al conductor a lo largo de toda la ruta de navegación. La electrónica ayuda a elegir el carril adecuado, incorporarse al tráfico, girar, detenerse ante los semáforos y reanudar la marcha cuando se ponen en verde.
El conductor debe activar primero la navegación y después pulsar un botón en el volante. El sistema también permite corregir la dirección sin desactivar la asistencia a la conducción.
Conviene tener claro, sin embargo, que no se trata de un verdadero piloto automático. MB.DRIVE ASSIST PRO cumple los requisitos de automatización del nivel 2 de la SAE, lo que significa que el conductor debe vigilar constantemente el tráfico y estar preparado para intervenir de inmediato.
Mercedes puede prometer un trayecto desde el punto de partida hasta el destino, pero la electrónica no exime al conductor de su responsabilidad. Esto distingue al sistema de la conducción automatizada de nivel 3, en la que el coche puede asumir temporalmente toda la tarea de conducción bajo determinadas condiciones.
NVIDIA y 27 sensores vigilan el tráfico
MB.DRIVE ASSIST PRO utiliza un total de 27 sensores: diez cámaras, cinco radares y doce sensores ultrasónicos.
Los datos de los sensores se envían a un ordenador de alto rendimiento con una capacidad teórica de procesamiento de hasta 254 TOPS, es decir, 254 billones de operaciones por segundo.
El sistema se basa en el sistema operativo MB.OS de Mercedes-Benz, la arquitectura de computación y sensores Hyperion de NVIDIA, el software de seguridad Halos y la plataforma de software Alpamayo.
Con este equipamiento, el coche debe ser capaz de interpretar situaciones mucho más complejas que las que afronta un control de crucero adaptativo convencional. En el tráfico urbano se suman peatones, ciclistas, cruces, ordenaciones temporales del tráfico y vehículos cuyos movimientos no siempre son fáciles de predecir.
Sin embargo, ni el número de sensores ni la potencia de procesamiento garantizan un funcionamiento sin errores. El valor real del sistema dependerá de la fiabilidad con la que la electrónica gestione situaciones de tráfico complejas y de lo poco que tenga que intervenir el conductor.
Mercedes abandona la automatización de nivel superior, pero no su desarrollo
La introducción del nuevo sistema supone un cambio significativo en la estrategia de asistencia a la conducción de Mercedes-Benz.
La compañía ofrecía anteriormente el sistema DRIVE PILOT de nivel 3 para la Clase S y el EQS. Bajo determinadas condiciones, permitía circular por las autopistas alemanas a velocidades de hasta 95 km/h sin tener que vigilar constantemente el tráfico.
A principios de año, Mercedes decidió no incluir DRIVE PILOT en la Clase S actualizada y retirarlo también del próximo EQS actualizado. No obstante, el fabricante sigue desarrollando el sistema de nivel 3 con el objetivo de ampliar en el futuro las condiciones en las que puede funcionar.
MB.DRIVE ASSIST PRO aborda el problema de otra manera. El conductor sigue teniendo que vigilar el tráfico, pero el sistema puede ayudarle en una gama mucho más amplia de situaciones, también en las calles de las ciudades.
En el uso diario, esto podría resultar más práctico que un sistema de automatización de mayor nivel cuyo funcionamiento dependa de condiciones definidas con mucha precisión.
Los primeros clientes recibirán el sistema a finales de año
Mercedes-Benz iniciará un despliegue limitado de MB.DRIVE ASSIST PRO en Stuttgart y Múnich a finales de 2026. La compañía seleccionará para el programa piloto a clientes cuyos coches ya cuenten con el hardware necesario y activará la función mediante una actualización de software.
A partir del primer semestre de 2027, los clientes de Alemania podrán pedir oficialmente el sistema. Mercedes tiene previsto ampliar gradualmente su disponibilidad a distintos turismos y furgonetas.
El fabricante todavía no ha publicado una lista completa de modelos compatibles ni el precio del sistema. Mercedes sí promete, en cambio, ofrecer un mes de prueba gratuito.
La tecnología podría llegar a otras partes de Europa
La base jurídica para introducir MB.DRIVE ASSIST PRO la proporciona el reglamento UN R171 de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa, que establece los requisitos técnicos y de seguridad para los sistemas avanzados de asistencia a la conducción.
Esta normativa armonizada permitirá a Mercedes ampliar el sistema a otros países de la Unión Europea en el futuro sin necesidad de una homologación de tipo independiente.
Por tanto, la tecnología podría llegar a más carreteras europeas, aunque aún no se han confirmado las fechas de lanzamiento locales.
El lanzamiento en Alemania supone así un paso importante para Europa en su conjunto. Mercedes-Benz podrá ofrecer también en su mercado de origen una tecnología ya introducida en China y ampliar la competencia en los sistemas de asistencia a la conducción.
No obstante, habrá que esperar a las pruebas independientes en carretera para hacer una valoración definitiva. Una electrónica que funcione con fluidez en el tráfico urbano podría reducir la carga de trabajo del conductor, pero solo si quien está al volante no tiene que corregir continuamente los errores del sistema.