Cuidado al comprar un coche usado: uno de cada 12 propietarios ocultaría una avería costosa al venderlo
Al comprar un coche usado, el mayor problema puede ser la sinceridad del vendedor. Una encuesta británica reveló que el 8 % de los propietarios no informaría por iniciativa propia de una avería que exigiera una reparación cara. Algunos solo reconocerían el problema si se les preguntara directamente, mientras que otros no dirían nada. Sin embargo, casi la mitad de los encuestados estaría dispuesta a reparar la avería o rebajar el precio.
Los vendedores más jóvenes son más propensos a ocultar averías
OnePoll encuestó a 2.000 propietarios de coches del Reino Unido por encargo de Carly, empresa de diagnóstico de vehículos. Los resultados mostraron que el 5 % de los encuestados solo comunicaría una avería costosa si el comprador preguntara por ella. El 3 % no mencionaría el problema en absoluto.
La mayor diferencia se observó entre grupos de edad. Entre los propietarios de 35 a 44 años, el 15 % no informaría por iniciativa propia de una avería, frente a solo el 3 % de los mayores de 65 años.
Por regiones, el porcentaje más alto se registró en Gales, donde el 13 % de los encuestados no mencionaría el problema o esperaría a que el comprador preguntara. En Londres, la cifra llegó al 12 %.
Sin embargo, el panorama no es del todo negativo. Una cuarta parte de los encuestados informaría al comprador de la avería y rebajaría el precio, mientras que el 24 % la repararía antes de vender el coche. Conviene señalar que la encuesta recogió las respuestas de los participantes ante una situación hipotética, no la prevalencia real de averías ocultas.
Que no haya testigos encendidos en el cuadro no demuestra nada
Carly señala un aspecto que quienes compran un coche usado suelen subestimar. Un coche moderno puede almacenar códigos de avería en sus unidades de control electrónico aunque no haya ningún testigo de aviso encendido en el cuadro de instrumentos. Por ejemplo, una diagnosis puede revelar fallos en el motor, la caja de cambios, el sistema de emisiones o los sistemas de asistencia a la conducción que pasarían inadvertidos durante una breve prueba de conducción. Por ello, la empresa recomienda incluir un informe de diagnosis en el proceso de compraventa de coches usados como complemento del historial de mantenimiento y de los documentos de las inspecciones técnicas.
Sin embargo, una herramienta de diagnosis no debe considerarse una solución para todo. La ausencia de códigos de avería no significa que un coche esté en buen estado mecánico. Una comprobación electrónica puede no detectar el desgaste mecánico, los daños ocultos de un accidente o todos los fallos incipientes.
Los compradores deben comprobar algo más que el kilometraje
La encuesta realizada en el Reino Unido no muestra directamente cómo se comportan los vendedores de coches en toda Europa, pero los riesgos de comprar un coche usado son similares.
También se puede consultar por internet el historial de un vehículo. Estos registros pueden ayudar a detectar posibles discrepancias en el kilometraje y en el historial del vehículo, pero no sustituyen una inspección técnica.
Las averías en las cajas de cambios automáticas modernas, los sistemas de postratamiento de gases de escape y los sistemas de propulsión electrificados pueden resultar especialmente caras. Una factura de reparación de unos cuantos miles de euros puede convertir rápidamente una aparente ganga en una pérdida.
Lo más sensato es combinar la diagnosis con una revisión en un taller independiente y una prueba de conducción exhaustiva. También conviene pedir al vendedor que confirme por escrito cualquier avería conocida. Al comprar un coche usado, la cuestión no es solo si el vendedor dice la verdad. Más importante es si realmente sabe qué le pasa al coche. Una inspección técnica exhaustiva protege a ambas partes de la compraventa mejor que cualquier argumento de venta, por convincente que sea.