Volkswagen prevé suprimir otros 12.000 empleos y presiona a los sindicatos
El programa de reducción de costes de Volkswagen se endurece cada vez más. El fabricante alemán prevé suprimir otros 12.000 puestos de trabajo hasta 2030, además de los más de 35.000 recortes ya acordados. En total, están en riesgo más de 47.000 empleos en Volkswagen AG. Al mismo tiempo, el grupo quiere recurrir a fondos públicos para ayudar a financiar la salida de trabajadores, lo que ha provocado un fuerte enfrentamiento con los sindicatos.
El acuerdo anterior ya no es suficiente
Según un comunicado de Volkswagen, la situación financiera de la empresa ha empeorado considerablemente desde el acuerdo alcanzado a finales de 2024. El responsable de recursos humanos, Arne Meiswinkel, subrayó que el grupo debe reducir los costes laborales lo antes posible para seguir siendo competitivo.
Volkswagen y el sindicato IG Metall acordaron en diciembre de 2024 suprimir más de 35.000 puestos de trabajo en Alemania hasta 2030. A cambio, la empresa se comprometió a evitar los despidos forzosos por motivos económicos.
La dirección quiere ahora reducir la plantilla de Volkswagen AG en otras 12.000 personas. La medida afecta a las divisiones de turismos y vehículos comerciales de Volkswagen, a la producción de componentes y a las funciones centrales del grupo.
La empresa pretende recurrir a paquetes de bajas voluntarias y a empresas de transición para ayudar a los trabajadores a adquirir nuevas competencias y encontrar otro empleo.
Esta última fórmula está generando controversia, ya que Volkswagen también quiere utilizar fondos públicos para financiarla.
El sindicato amenaza con ir a la huelga
IG Metall considera que el nuevo planteamiento de Volkswagen incumple los acuerdos anteriores. El sindicato cree que la empresa intenta trasladar a la sociedad parte de los costes de su reestructuración.
A la tensión se suma la decisión de Volkswagen de poner fin a diez convenios colectivos a finales de 2026. Estos regulan cuestiones como los salarios, la jornada laboral y las prestaciones adicionales.
No obstante, el acuerdo sobre la protección futura del empleo sigue vigente y la prohibición de los despidos forzosos por motivos económicos se mantiene hasta finales de 2030.
IG Metall exige que se revierta la decisión de poner fin a los convenios colectivos antes de que acabe octubre. De lo contrario, Volkswagen se enfrenta a un importante conflicto laboral en enero de 2027.
Las primeras negociaciones formales comenzarán el 24 de noviembre en Emden y continuarán el 15 de diciembre en Zwickau.
Volkswagen debe ahorrar 31.000 millones de euros hasta 2030
Los recortes adicionales de empleo forman parte del amplio programa de reestructuración Future Plan 2030 de Volkswagen.
El grupo pretende reducir los costes de producción y de la cadena de valor en unos 20.000 millones de euros y los gastos generales en otros 11.000 millones de aquí a 2030.
La presión llega de varios frentes. Los fabricantes chinos de automóviles están ganando cuota de mercado, los aranceles estadounidenses a las importaciones reducen la rentabilidad y el desarrollo de vehículos eléctricos sigue exigiendo inversiones considerables.
Los problemas de Volkswagen también se deben a la infrautilización de sus fábricas europeas. El grupo calcula que la capacidad de producción supera las necesidades reales de la región en unos 500.000 coches al año.
Por ello, las plantas de Emden, Zwickau y Hannover, así como la fábrica de Audi en Neckarsulm, se enfrentan a la posibilidad de que, a más largo plazo, cese su actual producción de automóviles si la empresa no encuentra para ellas nuevas actividades competitivas.
La competitividad de la industria europea del automóvil, bajo presión
La reestructuración de Volkswagen muestra la rapidez con la que está cambiando el modelo de negocio establecido de la industria europea del automóvil. Los elevados costes laborales y energéticos, junto con los ciclos de desarrollo más rápidos de los fabricantes chinos, obligan incluso al mayor grupo automovilístico de Europa a replantear sus operaciones.
Volkswagen prevé reducir su gama de modelos y simplificar la producción para aumentar el volumen de fabricación de los modelos restantes y recortar los costes fijos.
Para los compradores europeos, esto no significa necesariamente coches más baratos. Una gama de modelos más reducida y una producción más eficiente podrían mejorar la rentabilidad, pero la competencia en precios sigue marcada por la presión de los fabricantes chinos.
Volkswagen se enfrenta a una difícil disyuntiva: debe reducir costes con rapidez, pero un gran conflicto laboral podría alterar la producción justo cuando el grupo necesita estabilidad con urgencia.