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Un proveedor de Volkswagen y Mercedes-Benz cerrará cinco plantas y recortará 3460 empleos

Porsche Carrera GT (Foto: Porsche)
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La crisis de la industria automovilística europea ha alcanzado a otro importante fabricante de componentes. El grupo industrial alemán Schaeffler cerrará cinco plantas y recortará 3460 empleos de aquí a 2028. Alemania asumirá la mayor parte del ajuste, con la pérdida de 2660 puestos. La situación de la empresa es reveladora: la demanda de coches con motor de combustión está cayendo, pero la producción de vehículos eléctricos no crece lo bastante rápido como para cubrir ese vacío.

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Cuatro plantas en Alemania y una en Bélgica

El nuevo programa de reducción de costes afecta a 16 centros de producción y desarrollo en Europa. La empresa cerrará sus plantas alemanas de Dortmund, Morbach, Berlín y Schwalbach, así como su centro de producción de Herstal, en Bélgica.

La planta de Dortmund emplea actualmente a 430 personas y la de Morbach, a 160. Ambas fabrican componentes para motores de combustión interna.

La planta de Berlín emplea a unas 270 personas. La mayoría de los 385 empleados de Schwalbach tendrá la oportunidad de seguir trabajando en Fráncfort, pero la reestructuración eliminará unos 190 puestos.

Schaeffler también reducirá sus actividades de producción y desarrollo en Francia y Eslovaquia.

Alrededor de la mitad de los recortes de empleo afectarán a producción; el 30 %, a desarrollo; y el resto, a funciones de apoyo.

Los costes laborales en Alemania son 2,5 veces más altos

Según el consejero delegado de Schaeffler, Klaus Rosenfeld, la empresa gasta en sus empleados en Alemania alrededor de 2,5 veces lo que gasta en otros países europeos.

El grupo pretende reducir el exceso de capacidad de producción, concentrar las actividades de desarrollo y simplificar su estructura directiva. Se espera que el ahorro anual alcance los 300 millones de euros en 2030.

La reestructuración tendrá inicialmente un coste de unos 480 millones de euros. Como gesto de solidaridad, los miembros de la dirección ejecutiva de la empresa reducirán su salario base un 10 % durante dos años.

El nuevo programa se suma al recorte de 4700 empleos anunciado en 2024. Por tanto, el número total de puestos cuya eliminación está prevista en las dos rondas de ajustes supera los 8000.

La transición al coche eléctrico deja a los proveedores atrapados en medio

Schaeffler fabrica rodamientos, componentes de sistemas de propulsión, sistemas híbridos y sistemas de propulsión eléctrica. Entre sus clientes figuran Volkswagen, Porsche y Mercedes-Benz.

Las dificultades de la empresa ilustran un problema estructural de la industria automovilística europea.

La demanda de componentes para motores de combustión interna disminuye, pero las ventas de coches eléctricos crecen más despacio de lo previsto y no permiten aprovechar suficientemente la nueva capacidad de producción. Al mismo tiempo, los proveedores europeos afrontan la presión de competidores chinos, cuyos costes suelen ser considerablemente menores.

La situación de Schaeffler no es excepcional. Bosch y Continental también han recortado empleos y ajustado la producción a la demanda del mercado del automóvil.

La reducción de la capacidad de desarrollo supone una amenaza especialmente grave para la industria automovilística europea. Con casi un tercio de los recortes de Schaeffler concentrados en investigación y desarrollo, las medidas no solo reducen los costes actuales: también dejan menos personal para desarrollar tecnologías futuras.

La próxima oportunidad de crecimiento está en la robótica

Schaeffler no pretende seguir dependiendo únicamente de la industria automovilística. El grupo está ampliando su actividad a los mercados de los robots humanoides y los componentes para el sector de la defensa.

En ambos campos, la empresa puede aprovechar su experiencia en ingeniería de precisión, rodamientos y sistemas de propulsión eléctrica.

Es una dirección lógica, pero los nuevos negocios no necesariamente podrán compensar con rapidez la caída de los volúmenes de producción de componentes para automóviles.

Los recortes de empleo de Schaeffler muestran que el mayor problema al que se enfrenta la industria automovilística europea no es solo el coste de la electrificación, sino el ritmo de la transición. El negocio tradicional se contrae más rápido de lo que puede crecer el nuevo. Los proveedores son los más perjudicados, ya que sus inversiones y su capacidad de producción dependen de los planes de futuro de los fabricantes de automóviles.