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El Opel STX devuelve el familiar al futuro y anticipa el próximo lenguaje de diseño de la marca

Autor auto.pub | Publicado el: 01.10.2026

Opel no está dispuesta a dejar que los SUV desplacen sin más a los familiares. La marca alemana ha publicado las primeras imágenes del STX Concept eléctrico, cuyo frontal Vizor de nueva generación, aerodinámica activa y zaga muy inclinada marcarán el lenguaje de diseño de futuros modelos de Opel. Todavía no se ha anunciado una versión de producción, pero Opel confirma que algunos detalles del STX llegarán a futuros modelos de serie.

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Opel desvelará por completo el coche el 12 de octubre en el Salón del Automóvil de París. STX son las siglas de Sports Tourer eXperimental, y el nombre no es casual: el prototipo pretende mostrar cómo imagina Opel el futuro de los familiares eléctricos.

Para Opel, el familiar no es un mero proyecto de nostalgia

Lo más importante del STX es su carrocería. En un momento en que casi todos los fabricantes llenan sus gamas eléctricas de cada vez más SUV, Opel recurre a un familiar para mostrar su próxima etapa de diseño. La historia de la marca ofrece buenos motivos para ello. Opel se considera una de las pioneras de los familiares en Europa, y el Astra Sports Tourer mantiene hoy esa tradición. Ofrece hasta 1.634 litros de maletero y demuestra que el coche familiar tradicional de carrocería baja aún no está condenado a desaparecer en Rüsselsheim.

Sin embargo, el STX no parece ser simplemente un adelanto directo del próximo Astra Sports Tourer. Según el consejero delegado de Opel, Florian Huettl, el prototipo señala la dirección que seguirán los futuros familiares aerodinámicos de la marca y muestra elementos de diseño de nueva generación que Opel utilizará en coches de serie. Eso deja abierta una posibilidad mucho más interesante: el STX podría influir en toda una nueva generación de modelos de Opel.

El Vizor gana protagonismo tecnológico

El próximo Vizor de Opel domina las primeras fotografías. En los modelos de serie actuales, agrupa los faros, el emblema de la marca y los sensores en un panel horizontal negro. El STX lleva esa idea a un terreno mucho más llamativo.

Unas lamas curvas iluminadas rodean el emblema del rayo en el centro. Opel incorpora en ellas animaciones luminosas y convierte el Vizor, hasta ahora bastante estático, en un elemento de diseño activo.

Es una evolución lógica. Un coche eléctrico ya no necesita necesariamente una gran parrilla de refrigeración convencional, por lo que su frontal puede convertirse en un lienzo para los juegos de luces y la identidad de marca. BMW agranda sus parrillas de doble riñón, Mercedes-Benz llena sus frontales de estrellas y Opel desarrolla el Vizor.

Al menos en las primeras imágenes, la propuesta de Opel parece más contenida que esas alternativas, y se agradece.

La aerodinámica activa cumple una función real

El detalle técnico más interesante está en la parte trasera del coche.

El STX recurre a la aerodinámica activa para adaptarse a las condiciones de conducción. Unos elementos móviles en la zaga dirigen el flujo de aire para reducir la resistencia aerodinámica y mejorar la estabilidad a altas velocidades.

En un familiar eléctrico, esto es mucho más que un recurso para llamar la atención en un salón del automóvil.

Un familiar de carrocería baja ya parte con una ventaja física frente a un SUV alto con el mismo espacio para pasajeros y equipaje. Una menor superficie frontal y una zaga bien perfilada permiten reducir el consumo de energía, lo que se traduce en más autonomía o en la posibilidad de obtener la misma autonomía con una batería más pequeña y ligera.

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Ahí es precisamente donde el familiar podría encontrar una nueva razón de ser en la era eléctrica. En la época de los coches de combustión, una mejora aerodinámica de unos pocos puntos porcentuales se traducía principalmente en un consumo de combustible ligeramente menor. En un coche eléctrico, afecta directamente a la autonomía, el coste de la batería y la frecuencia de las paradas para cargar rápidamente.

Un SUV eléctrico alto debe recurrir primero a la aerodinámica para mitigar el problema creado por sus propias proporciones. Un familiar bajo parte, sencillamente, de una posición mejor.

Opel aún no ha publicado las especificaciones técnicas

En este punto, conviene distinguir claramente entre el STX como prototipo y un coche de serie.

Opel presenta el STX como una visión eléctrica del futuro, pero no ha revelado la capacidad de la batería, la potencia del motor, la autonomía, la potencia de carga ni siquiera las dimensiones del coche. El fabricante tampoco ha confirmado sobre qué plataforma de Stellantis se asienta el prototipo.

Por tanto, hoy no hay base para comparar técnicamente el STX con, por ejemplo, el Volkswagen ID.7 Tourer o el BMW i5 Touring. Estos son familiares eléctricos que ya están a la venta; el STX sigue siendo un estudio de diseño y tecnología.

Desde una perspectiva europea, sin embargo, la comparación es importante. La oferta de familiares eléctricos está creciendo: Audi y Nio figuran entre las marcas que los ofrecen, junto con Volkswagen y BMW. Opel cuenta con el Astra Sports Tourer Electric, pero su posicionamiento y su tecnología lo sitúan claramente en el segmento compacto.

El STX da a Opel la oportunidad de mostrar cómo podría ser el siguiente paso.

Opel necesita más un coche así que otro SUV

La actual gama eléctrica de Opel abarca desde el Corsa y el Astra hasta el Frontera, el Mokka y el Grandland. Por tanto, no faltan SUV. El valor del STX reside, en cambio, en su intento de encontrar una razón de ser adecuada a la era eléctrica para una de las carrocerías más tradicionales de Europa.

No se trata de recuperar el familiar de siempre con un motor eléctrico. Opel pone el acento en las superficies lisas, la aerodinámica activa, una zaga muy inclinada y nuevos elementos gráficos luminosos. Todas estas soluciones están al servicio de un coche que debe ser práctico y ofrecer poca resistencia al aire.

Tras una década de SUV, la idea suena casi radical.

La pregunta más importante tendrá respuesta en París. Si el STX resulta ser solo un llamativo ejercicio de diseño, sus elementos aerodinámicos móviles no pasarán del salón del automóvil. Pero, si Opel consigue trasladar las proporciones y el planteamiento aerodinámico del prototipo a su próxima generación de coches de serie, el STX podría resultar mucho más importante que otro prototipo futurista.

Al menos Opel ha elegido la carrocería adecuada para mostrar el futuro. Europa no necesita necesariamente otro SUV eléctrico.