Rimac proyectó un hiperdeportivo eléctrico capaz de volar antes que el Tesla Roadster
Los propulsores a reacción y el breve despegue demostrados en la presentación del nuevo Roadster de Tesla no son ni mucho menos tan novedosos como Elon Musk quiere dar a entender. El fundador de Rimac, Mate Rimac, reveló que su empresa estudió soluciones similares hace seis años. La compañía croata abandonó el proyecto para centrarse en el desarrollo del Bugatti Tourbillon.
Mate Rimac compartió en redes sociales correspondencia interna de 2019 y documentación de desarrollo de 2020. Los materiales mostraban que Rimac estudió tanto la carga aerodinámica generada por ventiladores como los propulsores de gas frío. El objetivo era superar los límites que impone la adherencia de los neumáticos convencionales.
Aceleración en menos de un segundo y capacidad de despegar
La primera idea se remonta a 2019, cuando Rimac investigó la carga aerodinámica generada por ventiladores. Un sistema de este tipo aspira aire de debajo del coche y aumenta la adherencia de los neumáticos incluso a baja velocidad. Un principio similar se utilizó ya en 1978 en el monoplaza de Fórmula 1 Brabham BT46B y, más tarde, en el McMurtry Spéirling eléctrico.
Un año después, Rimac empezó a investigar los propulsores de gas frío. El sistema propuesto habría utilizado depósitos de gas comprimido para generar un empuje adicional independiente de la adherencia de los neumáticos.
El objetivo para un posible sucesor del Nevera era acelerar de 0 a 96 km/h en menos de un segundo y realizar vuelos cortos. Sin embargo, se trataba de un concepto en desarrollo, no de una capacidad confirmada mediante pruebas.
El V16 de Bugatti tuvo prioridad
Según Rimac, el ambicioso proyecto quedó inconcluso porque la empresa comenzó a desarrollar el sucesor del Bugatti Chiron. El V16 atmosférico de 8,3 litros y el sistema de propulsión híbrido del Tourbillon exigían tantos recursos que no tenía sentido desarrollar simultáneamente varios proyectos de excepcional complejidad.
La elección resultó interesante desde el punto de vista técnico. Mientras Tesla mira hacia la tecnología espacial para mejorar las prestaciones del Roadster, Bugatti apuesta por un motor de combustión interna tradicional apoyado por motores eléctricos.
El Tesla Roadster ya ha demostrado maniobras en el aire mediante propulsores a reacción. Tesla prevé iniciar la producción en 2028, pero aún está por demostrar la durabilidad y la seguridad de estos sistemas, así como su idoneidad para circular por carretera.
En el mercado europeo de hiperdeportivos, la decisión de Rimac ilustra el contraste entre dos vías de desarrollo. Una busca superar las limitaciones físicas mediante sistemas activos; la otra combina un motor de concepción tradicional con prestaciones eléctricas.
Rimac no lamenta haber abandonado el proyecto ni considera el logro de Tesla una victoria de un rival. En su opinión, estas tecnologías hacen más interesante la industria del automóvil. Al mismo tiempo, la historia demuestra que concebir una idea extraordinaria es una cosa y convertirla en un coche de producción fiable, otra muy distinta.