El Alpine PS1 recupera los faros ocultos y apunta a un futuro aún más caro para la marca
Alpine presentará el prototipo PS1 en el Salón del Automóvil de París, que abre la próxima semana, y el primer detalle transmite un mensaje bastante claro: la marca francesa no tiene intención de limitarse a fabricar Renault más rápidos en la era eléctrica. En el adelanto, un panel frontal se desplaza para dejar a la vista unos estilizados faros LED y luces diurnas con los colores de la bandera francesa.
Las siglas PS1 corresponden a «Projet Spécial 1», y aquí la palabra «spécial» importa más que el número. Alpine dividirá su futura gama en tres pilares: los A290 y A390 representan los deportivos de uso más cotidiano, el A110 sigue siendo el icono de la marca y Special Projects está concebida para ofrecer modelos más exclusivos y con mayores posibilidades de personalización. El PS1 ofrece el primer anticipo concreto de esa tercera vía. Alpine confirmó la presentación del prototipo en París en su comunicado de prensa del 6 de octubre.
Faros ocultos sin la penalización aerodinámica de los años ochenta
Al principio, Alpine solo mostró el frontal del PS1. El rasgo más llamativo es un panel móvil de la carrocería que oculta un fino conjunto óptico. La solución recuerda a los faros escamoteables de los deportivos clásicos, pero el mecanismo funciona al revés: en lugar de elevarse el faro completo, se aparta un panel que lo cubre.
No se trata solo de un recurso nostálgico. Los faros escamoteables tradicionales desaparecieron en parte por motivos de protección de los peatones, complejidad estructural y aerodinámica. Los actuales sistemas de iluminación LED, más finos, permiten conseguir el mismo efecto escénico con un conjunto mucho más compacto.
El adelanto también muestra una firma luminosa con detalles azules, blancos y rojos. No es precisamente un gesto discreto por parte de Alpine, pero encaja en un prototipo de una marca francesa de deportivos presentado en el Salón del Automóvil de París.
El PS1 no es el próximo A110
Lo más importante es no confundir el PS1 con el A110 de tercera generación. Alpine también llevará a París un A110 Sculpture independiente, que mostrará las proporciones y la orientación de diseño del próximo A110. El futuro A110 utilizará la nueva plataforma Alpine Performance Platform, o APP, y será un deportivo totalmente eléctrico.
Desde el punto de vista técnico, la APP es lo más interesante de la próxima década de Alpine. Esta plataforma de arquitectura de aluminio tiene como objetivo un peso de alrededor de 1,5 toneladas, una cifra ambiciosa para un deportivo eléctrico de batería. Alpine emplea dos paquetes de baterías independientes de 800 V con diseño «cell-to-pack», situados delante y detrás. En el desarrollo del A110, el fabricante busca un reparto de pesos del 40:60 entre los ejes delantero y trasero.
Ahí reside una diferencia importante respecto al Porsche Taycan o a la mayoría de los eléctricos rápidos. El principal objetivo de Alpine no es imponerse por capacidad de batería o aceleración en línea recta, sino por peso, equilibrio y comportamiento dinámico. El actual A110 con motor de combustión forjó toda su reputación sobre ese mismo principio.
En cambio, Alpine todavía no ha revelado la potencia, los detalles de la batería, la configuración de la cadena cinemática ni las dimensiones del PS1. Por tanto, sería prematuro afirmar que es un coche eléctrico basado en la APP.
¿Está saliendo a la luz un nuevo A310?
Es aquí donde el PS1 se vuelve especialmente interesante. Autocar señala que el prototipo podría apuntar tanto a un futuro Alpine GT de cuatro plazas como al modelo insignia de potencia excepcional que la marca está planeando. Uno de los posibles nombres remite al histórico A310, que Alpine fabricó entre 1971 y 1984.
La conexión con el A310 no carece por completo de fundamento. La estrategia de Alpine, publicada por Renault Group, indica expresamente que la APP debe admitir una carrocería spider y otra 2+2, además de un cupé. Por tanto, existe una base técnica para un deportivo 2+2 al estilo del Porsche 911, más práctico que el A110.
Sin embargo, la propia Alpine no ha confirmado que el PS1 anticipe un A310. Por ahora, lo único que puede afirmarse con certeza es que el PS1 pertenece a un ámbito más exclusivo que la gama habitual de la marca.
Puede que esa acabe siendo la característica más importante del prototipo. El A290 está pensado para acercar Alpine a más clientes, el A390 lleva la marca al segmento de los eléctricos más grandes y caros, y el próximo A110 preservará su identidad como fabricante de deportivos. Special Projects da a Alpine la oportunidad de situarse en un segmento aún más alto, donde los clientes pagan no solo por las prestaciones, sino también por la exclusividad y la individualidad.
Alpine debe demostrar ahora que los eléctricos pueden ser ligeros
El momento es crucial para Alpine. La producción del A110 de segunda generación terminó en Dieppe en julio de 2026. Se fabricaron 28.701 unidades desde 2017, y el próximo A110 tiene ante sí un reto especialmente difícil: el modelo saliente se hizo famoso precisamente por pesar menos que sus rivales y por no intentar ganar una batalla de cifras de potencia.
Al mismo tiempo, el negocio de Alpine crece con rapidez. En 2025, la marca superó por primera vez las 10.000 matriculaciones anuales, con 10.970 coches. Los A290 y A390 aportan el volumen necesario, pero, en el mercado mundial de deportivos, no basta con dar a la tecnología de Renault Group una carrocería de aspecto más agresivo.
El PS1 parece ser una respuesta precisamente a ese problema. Los faros ocultos pueden parecer por ahora un capricho de diseño, pero la verdadera tarea del prototipo es mucho más difícil: demostrar que, frente a Porsche, Lotus y las marcas de deportivos exóticos que avanzan hacia la electrificación, Alpine puede crear algo que los clientes deseen por motivos emocionales y no por una evaluación racional de la lista de precios.