Ford mantiene en Australia el desarrollo del próximo Ranger
Ford ha comenzado a desarrollar en Australia la próxima generación del Ranger, donde también se desarrolló el pick-up actual. Se espera que el nuevo modelo llegue hacia finales de la década y su principal reto será la electrificación: deberá conservar su capacidad como vehículo de trabajo y cumplir unos requisitos de emisiones cada vez más estrictos.
Según la publicación australiana Drive, el equipo local de Ford, formado por unos 1.500 ingenieros, trabaja en el próximo Ranger. Fadi Mawal, responsable de Ford Australia, confirmó que Australia prevé seguir liderando el desarrollo tanto del Ranger como del Everest, un modelo emparentado.
El papel de Australia no es casual
El centro de desarrollo de producto de Ford Australia también dirigió el desarrollo del Ranger actual. Sus ingenieros adaptaron el vehículo a las necesidades de más de 180 mercados, y el Ranger, el Ford Everest y el Volkswagen Amarok utilizan la misma arquitectura T6. Ford considera Australia su centro de especialización para el programa global del Ranger.
Sin embargo, el futuro de las actividades de desarrollo de Ford en Australia no está del todo asegurado. El consejero delegado de Ford, Jim Farley, ha señalado que realizar trabajos de ingeniería en el país resulta muy caro, y la compañía negocia con el gobierno local para que mantener allí esas actividades sea económicamente viable.
En el caso del Ranger, el desarrollo no puede trasladarse sin más a un país más barato. El equipo australiano conoce los patrones de uso de los pick-ups, el remolque, las condiciones exigentes fuera del asfalto y las cargas sostenidas mejor que la mayoría de los demás centros de Ford. Ese conocimiento también se refleja en el Ranger Super Duty, que Ford desarrolló específicamente para satisfacer las necesidades de los clientes profesionales locales.
El próximo Ranger deberá electrificarse más
Ford aún no ha revelado las soluciones técnicas de la próxima generación. Una versión totalmente eléctrica, un híbrido convencional y un diésel electrificado son, por ahora, posibilidades sobre las que se especula, no parte de un plan de modelos confirmado.
La dirección, no obstante, está clara. El Ranger actual ya se ofrece en Europa como híbrido enchufable, con un motor de gasolina de 2,3 litros, un motor eléctrico de 75 kW y una batería con 11,8 kWh de capacidad útil. El sistema entrega 207 kW y 697 Nm, ofrece hasta 43 kilómetros de autonomía eléctrica según el ciclo WLTP y mantiene una masa remolcable autorizada de 3.500 kilogramos para remolques con freno.
La próxima generación tendrá que ir bastante más allá. Toyota ya ha electrificado el Hilux, mientras que los fabricantes chinos están introduciendo en el mercado pick-ups híbridos enchufables y eléctricos cada vez más potentes. A finales de la década, el Ranger no podrá depender únicamente del diésel.
Está en juego el liderazgo en el mercado europeo
El Ranger tampoco es un modelo de nicho en Europa. Ford vendió 60.400 unidades del Ranger en Europa en 2024 y alcanzó una cuota del 43,6 % en el segmento de los pick-ups. En 2025, su cuota superó el 47 % y el Ranger terminó el año como el pick-up más vendido de Europa por undécimo año consecutivo.
Por tanto, la nueva generación tendrá que hacer algo más difícil que limitarse a renovar el frontal del Ranger actual. Ford deberá conservar la capacidad de remolque, la capacidad de carga y las aptitudes todoterreno, al tiempo que reduce el consumo de combustible y las emisiones de CO₂.
Si el equipo australiano vuelve a encontrar ese equilibrio, el lugar donde nazca el próximo Ranger no será una mera cuestión de tradición histórica. Para Ford, Australia es uno de los pocos lugares que ya cuentan con los conocimientos necesarios para desarrollar un vehículo de trabajo destinado a mercados de todo el mundo.